la izquierda y su deriva al lerrouxismo

lerrouxLa profunda transformación social que ha sufrido la población en nuestro país en los últimos 40 años, las políticas conservadoras y neoliberales auspiciadas por los equipos capitaneados por Reagan y Thatcher en la década de los ’80, la caída de un sistema mal llamado socialista que no era más que un capitalismo de estado, incluso la batalla de las palabras que las ha transformado hasta en su mismo concepto, hicieron junto con un gran cúmulo de errores que, por un lado lo que se vino llamando socialdemocracia haya derivado en un apéndice al que asirse en las épocas de bonanza de un sistema que no tiene la más mínima intención de socializarse, sino más bien profundizar en la acumulación de riqueza, no ya sólo de manera económica sino a través de transnacionales que no dudan en desestabilizar países, o simplemente creando nuevos mercados a través de la aparición de nuevos entes nacionales producto de la ruina de otros.

Por otro lado la izquierda no socialdemócrata, esa izquierda diversa y plural que en las últimas décadas nos tiene acostumbrados a reaccionar tarde y mal, y que aún no se ha repuesto de la caída de un bloque que pareciera ser una reserva espiritual. Esta izquierda ha reaccionado como gato panza arriba, o bien encerrándose en grupos dogmáticos y sectarios incluso dentro de organizaciones plurales y de carácter unitario, o bien huyendo hacia delante en una carrera desenfrenada por quemar etapas hacia no se sabe donde.

La derrota en todos los frentes es total, salvo honrosas excepciones, y donde se resiste o resistía a través de estructuras unitarias, se corre el peligro de dejar en manos de grupúsculos muy ideologizados y sectarios su control, dando al traste bien con luchas laborales puntuales pero con fuerte impacto social, bien con proyectos de transformación política de la sociedad.

En esas estábamos cuando esta última crisis (que vamos a seguir padeciendo) remueve los cimientos nacionales, sociales, políticos y hasta del mismo sistema económico que la engendró, y los que nunca habían padecido una crisis sistémica (haced memoria las crisis en el capitalismo son cíclicas. Cuántas habéis vivido ya) les toca de lleno, encontrándose en un absoluto desamparo desde un punto de vista político e incluso sindical, cuyas organizaciones no eran capaces desde hacía algún tiempo de dar respuesta a nuevas formas de hacer y que últimamente, con la que estaba cayendo, estaban más preocupadas en guardar cuotas de poder en vez de saber canalizar nuevos discursos y programas ante el creciente descontento social; no hablemos ya de propuestas estratégicas.

Y en este caos imperante, crisis, socialdemocracia, capitalismo, izquierda o izquierdas, neoliberalismo, nacionalismos… en el que no hay sensibilidad suficiente por sacar partido a propuestas transformadoras, de clase, que hundan sus raíces en la tradición del movimiento obrero en España, pero que lo saque del maremágnun y lo lance hacia el futuro; como decía en este caos, las mentes preclaras (viejas y nuevas) de la izquierda española lanzan a unas personas con fuerte personalidad, algunos son polemistas agresivos, que no han dudado en abrazar hasta el 2013 las banderas rojas y toda suerte de herramientas en sus insignias, pero a los que consideran una gran promesa al estilo “Sálvame”, hombres y mujeres de paja de los consorcios mediáticos que los fichan por grandes sumas de dinero, que nos dicen que todos, políticos, banqueros, sindicalistas, ricos, pobres, que no hay clases sociales, que están los de arriba y los de abajo, que no hay izquierdas ni derechas, que quieren que todo el mundo trabaje, que todo el mundo produzca, y a eso lo llaman ciudadanismo, un lenguaje semi-libertario, que con buena oratoria para eso se han preparado en las mejores universidades, han viajado y dado clases de retórica, van a adormecer y calmar la sed de cambio de la sociedad española.

Los programas ya sólo son un conjunto de sugerencias (ha dicho Manuela Carmena), antes decía una cosa, ahora digo otra, y en vísperas de elecciones ya veremos. Estamos ante el cambio sin cambiar nada.

Esto no es nada nuevo en nuestro panorama político, esto ya se practicó en los años de la Restauración, quizás porque muchos y muchas duermen todavía la modorra de cuarenta años de dictadura franquista no lo saben o no lo quieren saber, pero ya lo practicó Alejandro Lerroux, sólo hace falta acercarse a sus escritos o a artículos periodísticos de la época, para ver cuan parecido es el lenguaje, la falacia, la mentira y el engaño con los nuevos gallos de la política española de hoy, da igual que sean Toni Cantó, Albert Rivera, Pablo Iglesias, Tania Sánchez, Manuel Monereo o Alberto Garzón, todos están cortados por el mismo patrón radical de cambio sin cambiar nada, sólo es un quítate tú que me ponga yo, son el recambio de un mismo sistema político y económico que ve como se agota el filón de los políticos de la Transición y han encontrado una nueva veta, para seguir ejerciendo lo mismo, son los demagogos que están adormeciendo a la clase trabajadora. Para ello cuentan asimismo con elementos dogmáticos y extremistas para que el juego este completo como la dirección actual del PCE o del PCM que llenándose la boca de palabras tan importantes para la clase obrera como unidad popular, las matan en su contenido, enrocándose y desempolvando viejas actitudes y prácticas más propias del partido de los cien niños que de los líderes que pasean en sus escritos y manifestaciones como Dolores Ibárruri o Pepe Díaz.

Para otro día dejaré a los líderes que no han sabido dar un paso atrás, que se enfadaban en sus mítines echando broncas a los asistentes, o que enmierdaron los órganos de dirección dejándolos únicamente para “fontanear” ya que para ellos las organizaciones sólo debían ser una casta-caspa dirigente y la masa que pegaba carteles sin rechistar. ¿Verdad Julio?

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Trileros o ciudadanía plana

Artículo publicado en: peregrino mundo

unnamedAlíviense; mejor trilero que alguacil o que corso con patente. Mejor que trolero o que partero del final de la historia,
El dueño de Podemos ha decretado que la distinción entre derecha e izquierda es cosa de trileros. Excitante definición para dar paso al “marxismo – grouchismo”: sus principios son a la carta.
No hace falta reflexión ideológica alguna; lo que se lleva, de nuevo, es el pensamiento único, disfrazado de popular, popularísimo. Unos, les dirán que es para arañar votos de la rancia derecha; otros, que para expulsar competidores por la izquierda; no faltará incluso quien afirme que es el peaje a pagar a los medios que piden un bipartidismo sin izquierda. Pero, señores y señoras, me temo que se lo creen: que el nuevo régimen popular no se basa en ideas, principios e ideologías, sino en adhesiones. Y el soniquete suena, jode, pero suena.
Antes, pues, de que sea declarado por la Sexta el estado de ausencia de la izquierda vengo a dar las gracias a la ingente cantidad de trileros de los que he tenido noticia.
Gracias a aquellos revolucionarios franceses que se colocaron a la izquierda del Presidente en la Asamblea Constituyente. A los afrancesados y liberales que nos dieron la Constitución de Cádiz. A los comuneros y comuneras parisinos y a quienes en el Siglo XIX aguantaron contra la Santa Alianza. Gracias a la izquierda que salió de los sindicatos obreros y que gestó en el siglo XX la esperanza del cambio, primero, y la democracia europea, después. Gracias a quienes trazaron la línea entre la pequeña burguesía airada y la izquierda, y nos permitieron huir del discurso fascista.
Gracias a la izquierda republicana y a los milicianos y milicianas de izquierda. A los antifascistas, a quienes murieron por ser de izquierdas y a quienes padecieron tortura y cárcel. Gracias a los que en las fábricas hicieron izquierdas y a quienes me lo enseñaron en la Universidad. A la izquierda que construyó nuestra democracia y a aquellos concejales y concejalas de izquierda que empezaron nuestro mínimo estado de bienestar. Gracias a quien permitió las generaciones mejor formadas de nuestra historia. Gracias a la parte de la izquierda que, en solitario, se opuso a los usureros.
Queda dicho: el dueño de Podemos ha decretado vuestra desaparición. Él, sus secretarías técnicas y los técnicos de apoyo de a 74.000 al año, os han descubierto: la distinción entre izquierda y derecha distrae al pueblo. Amigos y amigas, el dueño de Podemos ha atrapado la bolita y exige vuestra disolución.
Así que prepárense para ser vigilados por el alguacil. Porque Usted puede participar, siempre y cuando vote adecuadamente, que si no le lanzarán a los medios a insultarle; pero no pueden participar sus ideas. Ha nacido la ciudadanía plana, una única idea por el corso dictaminada.
Abandone el campo la izquierda y el anticapitalismo; la lucha contra la explotación y el viejo sindicato obrero; márchese la izquierda democrática y quienes creen, como Bobbio, que la ausencia de justicia social es una aberración. Siempre habrá uno que les dará las gracias, cada uno de mayo, por haber estado.
Ahora si que sí: el final de la historia ha sido dictado y enviamos la izquierda al desván de los sueños y las banderas rotas. No se si da risa o da miedo.

Izquierda Unida y Podemos. Preguntas que necesitan respuesta.

– Julio Anguita: programa, programa, programa.
– Versión 2.0: Programa de tv, programa de tv, programa de tv.
Llama la atención que ciertos medios sistémicos, vinculados al capital, se conviertan de la noche a la mañana en promotores de figuras políticas presentadas como paladines de la nueva izquierda. En su momento vivimos ya la promoción de Beatriz Talegónla revolucionaria prêt-à-porter, estrella fugaz de la rebeldía baja en calorías. ¿Recuerdan el despliego mediático? El intento más reciente, sin embargo, tuvo un carácter más organizado, incisivo, extensivo y sistemático: Podemos, de Pablo Iglesias Turrión.
Ariculo publicado en El Blog del Viejo Topo, en el que plantea preguntas que muchos y muchas de nosotros y nosotras nos estamos haciendo, no desde hace cuatro días, sino desde hace bastante más tiempo.

Alabado sea Dios. El Mesías del pesebre llegó.

El MesíasHay personas, personajes, personajillos, y mesías. Ya se acierta a ver en el horizonte un nuevo pesebre, pero no un pesebre a lo navideño, sino un pesebre pesebrero a lo socialista años 80, vamos un nuevo clan de la bodeguiya. Estos del clan de la coleta, no son nuevos, son tan viejos como el clan de la chaqueta de pana (o el de la tortilla) con coderas que siempre estaban impolutas (de no dar ni golpe). Las hemerotecas se pueden revisar, este clan como este clan nuevo tenían el mismo don de la palabra, hablaban de socialismo, de marxismo, de que el PCE era un partido monárquico y ellos eran republicanos, que eran anti-OTAN, etc. Ya vimos como empezaron y como acabaron.

De igual manera, una operación parecida se fraguó en Portugal, se intentó hacer saltar por los aires la CDU, acusándola (anda mira tú como aquí mafia, retrógrados, sois el pasado, pactásteis con el capital…) y se montaron el chiringuito del Bloco, chiringuito que tiene sus adeptos a este lado del Tajo, con exactamente las mismas palabras.

Estas operaciones no tienen nada de nuevo, si no fuera porque se repiten cada cierto tiempo, casuísticamente coincidiendo con periodos de crecimiento de la izquierda alternativa, en la que los mesías tienen gran predicamento en buenas gentes, gentes preparadas, pero con escaso arraigo en las capas más populares, las del día a día, las que no hablan de revolución cada tres minutos pero sí anhelan sin saber muy bien cómo un cambio.

Para montar una operación de este tipo, algunos no dudan en dar tal cambio que parecen una sombra de lo que fueron, otros practicar la táctica del entrismo, otros en dar saltos al vacío proponiendo la ruptura de la clase obrera con anhelos pequeño burgueses independentistas, otros en hacer chirriar los cimientos de lo construido municipalmente desde hace más de 20 años, y otras, las menos, aparecen como la gran operación tapada, entonces surgirá de las aguas como la Venus salvadora.

A algunos nos amenazan, nos pintarrajean nuestras casas, nos embuzonan, al más puro estilo NAZI, no importa, nuestro camino es de largo recorrido, las ideas están ahí y cuando esta morralla pequeño-burguesa deje nuestros campos ideológicos devastados no dudaremos en volver a trabajar por lo mismo, por lo de siempre, por la gente.

¿Y el PCE qué?. Pues el PCE viéndolas venir como de un tiempo a esta parte, ¿y su federación de Madrid?, no se había visto tal nivel de envilecimiento y de cara dura en una dirección regional desde hacía muchísimos años.

Así nos va.