Y la palabra se hizo…proceso constituyente


Está claro, en épocas de crisis políticas, económicas y sociales surgen toda clase de tipo de santones, y la izquierda no es ajena a ellos: partidos, corrientes, figuras mediáticas, oradores o escritores que inventan nuevos términos, revoluciones inminentes narradas a través de un smartphone, e incluso profetas del nuevo mundo que teorizan sobre los nuevos tiempos constituyentes. Todo vale en la viña del señor.

Lo terrorífico de esto es que algunos de los que en su día mantuvieron la antorcha de la esperanza frente al oscurantismo, no saben dar un paso atrás y dar tiempo a nuevas esperanzas,  y claro tienen que reinventarse a sí mismos o caer en el olvido al carecer de la oportuna tropa.

Eso es algo muy típico en la izquierda, en la derecha no lo se, nunca he frecuentado esos ambientes, pero en la izquierda ¡¡vaya que si lo es!!.

Si a esto unimos las nuevas teorizaciones realizadas sin un mínimo análisis, pedir que tengan praxis o tesis o antitesis o sintesis, es pedir que bajen la luna que dirían algunos, o como se dice últimamente “ ¡¡eso que eh lo que eh!!”

Reinventan la Revolución Permanente sin haber leído a Trotsky, teorizan sobre Lenin como quien se zampa un bocata de jamón, pero olvidan que o se toma el Palacio o rodear la Duma es una solemne estupidez, y qué decir de Marx, retazos por aquí y retazos por allá sin un mínimo análisis de la realidad,  el poder del yo sobre el nosotros, o volviendo al dicho popular, el burro delante para que no se espante.

Si todo esto lo mezclamos, le echamos hielo mediático, un poquito del “ser progre” que tanto denostan (en teoría) pero que echan de menos, se le junta con dosis de neo-hippismo y un toque del “anti-todo”, nos aparece un engendro, o lo que yo llamo: un proceso constituyente, en el que la marca es lo de menos, vale todo, incluso diluirse para conseguir, ¿el qué?, la nada.

Ahora sólo queda llevarlo a organizaciones supuestamente sociales, horizontales y representativas del espectro urbano por el que se mueven, porque claro, todo esto es urbanita que como todo el mundo sabe, es en el entorno urbano donde se hacen las revoluciones. Organizaciones digo de amplio espectro (como los antibióticos) que ocupan todo, pero en las que siempre se ve a los mismos. Da igual que sean ecologistas, anticrisis, contra el paro, o por la recolección manual de las patatas, siempre son los mismos.

Ahora hay que rizar más el rizo, y llevarlo a las organizaciones políticas, y si no lo consiguen, no importa, las suplantan, las hacen la vida imposible, total a lo que se va es a un proceso constituyente, y porqué no empezar por la misma organización, y si no gano, vuelve a dar lo mismo, mi corriente suplantará a la organización en sí misma, y busco los aliados, y los medios que hagan falta, que la revolución (su revolución) merece la pena. Maquiavelo vuelve a ganar, “el fin justifica los medios”, sobre todo si es contra los que no te dejan controlar la organización.

En fin lo que he apodado como “el niñatismo progre” se alía con el “infantilismo izquierdista” y nos salen teóricos y teóricas, de cuya catadura política dudo, cuyo único favor es hacer el caldo de cultivo al mismo sistema al que quieren derrocar, yo diría que con esa actitud no sería derrocar sino reiniciar. Pero tienen también sus miedos, y para ello qué mejor que dar un salto adelante, los saltos al vacío (en su día se llamaba quemar etapas) que el mismo Ché tanto criticó; teorizan por activa y por pasiva, llegan con su verborrea dialéctica a buenas gentes militantes de la izquierda, y lo más bonito que te dicen es “mafia”, “revisionista”, “régimen”…

Buenos epítetos que califican a quiénes los dicen, los teóricos del proceso constituyente en Madrid que no dudan en poner en jaque hasta la política de Reconciliación Nacional del PCE, es decir, se cargan de un plumazo setenta años de historia de lucha y de elaboración política del único partido que verdaderamente quiso poner en jaque a la dictadura ¡¡ y sin rodear ningun edificio!!. No es sólo la historia del PCE, es la historia de miles de militantes (ellas y ellos) que en las más de las veces pusieron en riesgo a sus familias, cuando no dieron con sus huesos en la cárcel o en los calabozos de la Puerta del Sol o fusilados y fusiladas. No se paran a pensar en los acontecimientos sociales, politicos o económicos que se dieron en esos años, lo que en términos de lucha se denomina coyuntura, simplemente es su “análisis”y como buenos santones, irrefutable.

Muchos de estos santones son apoltronados en puestos de liberados políticos, cargos de confianza o cargos electos en régimen liberado o semiliberado, que abusan de sus puestos para trabajar deslealmente contra la organización a la que dicen representar, para ellos la coyuntura no existe y su análisis pseudorevolucionario les lleva a autoproponerse como salvadores de la organización. No soy cristiano, ni católico, pero ¡¡Dios nos libre de los salvapatrias!!

Y qué es el proceso constituyente?

Pues la verdad no lo sé aún, porque entre tanto insulto y desprecio todavía no he llegado a atisbar un mínimo de cordura dialéctica, sólo se que en el bar o en la calle nadie me entabla conversación en torno al proceso constituyente, sí me entablan conversación sobre lo que va a hacer IU o propone IU en torno a tal o cual problema, pero claro si voy y les espeto que eso se soluciona con un proceso constituyente, por mucho que digan las encuestas, la realidad va a ser tozuda .

Es recuperar el discurso de IU de sus inicios, de la realidad concreta a la generalidad, que las asambleas de base vuelvan a recuperar el protagonismo que nunca debieron perder, que las corrientes organizadas dejen de ocupar el espacio de las asambleas, que estas salgan de los locales y palpen la realidad a través de esa masa social no organizada que es la que decide, y una vez se le ha tomado el pulso salte a la organización con nuevas propuestas, reales, creíbles y transformadoras. Decir que somos vanguardia y que cuando llegue el socialismo todo se solucionará, es caer en las luchas internas para intentar llegar cuanto antes, y la sociedad está esperando respuestas concretas a problemas concretos, lo demás palabra de dios, mucha fe y poco sentido.

Convergencia política, toda, pero a través de la sociedad, mis años y mi vida afiliativa al PCE y a IU me ha demostrado que ninguna organización está más a la izquierda (por la izquierda nos han venido, y por la derecha nos han pasado), por eso   convergencia sí pero con los sectores estratégicos de la sociedad, las sopas de letras mejor calentitas y en invierno.

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