Encuestas: no ignorar, no sucumbir

En democracia cuando no hay elecciones hay encuestas, y estas ofrecen datos que, sin constituir un tratado de ciencia, marcan tendencias que no conviene ignorar. La consolidación a la baja del PP como primer partido, las dificultades del PSOE para seguir presentándose como la alternativa, el ascenso imparable de Podemos, el estancamiento a la baja de UPyD, y la radical interrupción del crecimiento electoral de IU, son algunos de los cambios que indican las encuestas. Son tan rotundas las tendencias que su simple lectura produce vértigo.

Es tiempo de crisis y parece que de mudanza. Un amplio sector de la ciudadanía ha elegido una marca para confiarla el hartazgo que legítimamente siente ante tanto ajuste, recorte y desatino. Sobran, por tanto, las razones para que muchos sientan la necesidad de cambiar de aires, pero no me resignaré a dar por sentado que el cambio que apuntan las encuestas sea el deseado. Al menos, el deseado por las gentes de izquierdas.

Bipartidismo y crisis de representación

Advierten conspicuos opinadores del progresismo que el bipartidismo es un mal que debe ser combatido y derrotado. Pero ¿a qué se refieren cuando hablan de bipartidismo? Es esta una pregunta que exige una rápida aclaración, porque la historia de las democracias es un interminable trayecto de alternancia en los gobiernos entre fuerzas conservadoras y socialdemócratas –con sus matices en ambos casos-; es decir un partido mayoritario que gana las elecciones y gobierna y otro partido menos mayoritario que lidera la oposición, sin descartar gobiernos de coalición. Hasta aquí, nada que reprochar; es el juego de la democracia. ¿O acaso, no aspiran los ahora partidos minoritarios a convertirse en mayoritarios? Por tanto y como siempre, la respuesta está en el fondo no en la forma; la respuesta hay que encontrarla en el impulso de unas u otras políticas públicas que, eso sí, con demasiada frecuencia y especialmente en lo que afecta a los planes económicos, son pactadas por conservadores y socialdemócratas. De manera que la denuncia del bipartidismo ha de entenderse como la impugnación de un entramado político, económico y financiero con una agenda de acción institucional que viola las reglas de la democracia y atenta contra el bienestar de la mayoría de la sociedad. Una regla no escrita que con mayor o menor entusiasmo han tolerado los dos partidos mayoritarios. Lo que no quiere decir que Syriza en Grecia, por ejemplo, uno de los dos grandes partidos en la actualidad, pueda ser considerado parte del entramado que denunciamos.

En cualquier caso, es un hecho que en España vivimos una crisis de representación institucional tal como la hemos entendido en las últimas décadas. De las entrañas de las políticas de ajuste y recortes de derechos sociales y laborales que los distintos gobiernos han llevado a cabo desde 2009 -especialmente el del Partido Popular- ha emergido una nueva expresión de acción política que, de momento, parece contar con el apoyo de un sector creciente de la sociedad. Han convertido la comunicación en publicidad y el discurso político en eficaz propaganda. Han fabulado las soluciones en tiempos de crisis y lo han hecho ocupando un vasto territorio al que se han dirigido con lenguaje de fuerte empatía popular: casta, clase política, privilegios institucionales, secuestro parlamentario…Y todo ello con una apreciable presencia en los medios de comunicación.

Las encuestas reflejan que el experimento funciona y en consecuencia exige a sus promotores un acelerado proceso de reciclaje para concretar modelos de organización, construir discurso político y ordenar con la mayor racionalidad posible la potencial y, en ocasiones, desconcertante demanda. El impacto de las encuestas multiplica la irrupción de voluntarias/os para representar a Podemos en eventuales procesos electorales y sus perfiles no siempre logran evitar el contagio con la vieja política que su grupo dirigente quiere superar. Cosas de la democracia.

Qué hacer

Para quienes creemos más en las clases sociales que en las castas -excelente artículo publicado al respecto por Manel García Biel hace unos días- lo primero que debemos hacer es no ignorar la información que ofrecen las encuestas, tener en cuenta su impacto en las preferencias del electorado y actuar con la debida solvencia. Lo segundo, no sucumbir ante lo que yo entiendo “un seductor proyecto de la política mágica”, implacablemente acusador con las carencias de la democracia y sospechosamente ausente  del conflicto capital-trabajo.

Es verdad, que para la mayoría de la gente que le apoya, Podemos se ubica en el irisado mundo de la izquierda, a menudo atravesada de alternativas de refundación para modernizarla o simplemente para fracturarla. Casualmente, el electorado conservador sale ileso de tanto reciclaje progresista y mantiene su liderazgo en las encuestas. Lo que no es óbice para mirar hacia dentro y descubrir el amplio catálogo de errores que hemos cometido las izquierdas. En lo que me coge más de cerca, no puedo sino advertir del “estado de shock”, cuando no de  prolongado desvarío, en que se encuentra la dirección federal de IU tras las elecciones europeas del 25 de mayo. El resultado les ha llevado a la resignación, a modo de conducta errática en la presentación de propuestas varias para precipitar coaliciones, frenarlas o nombrar portavoces de la convergencia ubicados en la frontera.

Insisto, no se debe ignorar lo que indican las encuestas. Debemos analizarlas con el mayor rigor, convencidos de que IU es un proyecto que hoy opera en un escenario hostil, pero con larga vida por delante, a condición de que sea capaz de renovarse e interpretar en el nuevo tiempo las ideas y propuestas que dieron lugar a su nacimiento hace casi 30 años. Como escribió Cernuda en el poema “Peregrino”:

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto

Artículo publicado por Luis M. González, en Nueva Tribuna.

Manifiesto de #Somos IU: Izquierda Unida, un proyecto de largo recorrido

somos iuCuando después del referéndum del 12 de marzo de 1986 para decidir la entrada de España en la OTAN, la Plataforma Cívica aprueba una declaración política en la que se afirma que “…resulta imprescindible responder a esa profunda demanda social de cambio. Hace falta estructurar el impulso renovador existente en nuestra sociedad, dotándole de coherencia y de amplios apoyos sociales. Se trata de estimular, a partir de la sociedad civil, una agregación de fuerzas sociales y políticas capaces de definir una alternativa desde la cual pueda vencerse el cúmulo de residuos conservadores y de intereses corporativos en cuya órbita se mueve el gobierno actual. Todo ello en el marco de un amplio proceso en donde se articulen fuerzas sociales, políticas y culturales hoy dispersas para la puesta en práctica de un proyecto de transformación de la sociedad española”, se estaba anunciando el nacimiento de Izquierda Unida. Nada se dejaba a la improvisación. Se aprobó una declaración política de nueve páginas, a la que siguió el documento del Acuerdo Político para, finalmente, el 27 de abril de 1986 constituir Izquierda Unida como fuerza política alternativa. El 22 de junio tuvieron lugar las elecciones legislativas. Justo un año antes, la Conferencia Nacional del PCE, aprobó un documento político que sentaba las bases de la convergencia social y política en España.
Recientemente, y de manera singular, tras las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014, en las que IU multiplicó por tres su número de votos y escaños -si bien no pudo capitalizar mejor el hartazgo de la inmensa mayoría de la sociedad española contra las políticas de austeridad-, distintos sectores de la organización no esconden sus deseos de “avanzar hacia la convergencia con Podemos, renunciando si fuera necesario a las siglas IU”. Defienden estos sectores, que “las ideas son más importantes que las siglas” y no dudan en vincular el futuro de IU al desenlace de esta operación.
Quienes suscribimos esta declaración, creemos que las políticas para ensanchar el territorio de la izquierda transformadora, la necesidad de impulsar respuestas políticas y electorales amplias y unitarias, en definitiva, la voluntad de construir proyectos de convergencia son consustanciales a la naturaleza histórica y política de Izquierda Unida. La propia candidatura de la Izquierda Plural a las elecciones europeas es un ejemplo de lo que afirmamos. Somos conscientes de que movimientos como “Podemos”, que ha logrado un excelente resultado electoral el 25 de mayo, han de ser parte esencial de este diálogo político para una nueva confluencia social y electoral; se trata, sin embargo, de evitar iniciativas convulsas y no exentas de improvisación, que elevan retóricamente la mirada hacia un escenario imaginario, a partir de un inaceptable desprecio por la realidad cultural, política y organizativa de IU, de su afiliación y militancia.
Somos muchas las personas de IU que creemos en la vigencia de su proyecto político. Un proyecto de largo recorrido, cuya existencia no puede ni debe someterse a exámenes de temporada. No compartimos la impugnación estructural del sistema de partidos que distintas ‘voces alternativas’ y medios de comunicación -algunos de acusado perfil conservador-, han activado. Sabemos de la inaplazable necesidad de cambios en la renovación de la propuesta política, en el funcionamiento interno de los partidos, en su relación con la sociedad y con cuanto en ella se mueve, en la participación democrática de la afiliación. Pero la democracia no es compatible con aventuras populistas que niegan las fuerzas políticas actuales, como si las que aspiran legítimamente a relevarlas, fueran congregaciones marianas.
Izquierda Unida no puede hacer política con la agenda de otros. Debe tomar buena nota de la evolución social y política del país, de las grandes tendencias y demandas de la sociedad española. Debe ajustar permanentemente su discurso político, y hacer más permeable y abierta la actividad de su afiliación y la complicidad de la sociedad civil. Pero su organización, su estrategia, su proyecto y sus siglas no son negociables. Es más, estamos persuadidos de que la convergencia de ideas y programas para hacer más visible e influyente a la izquierda transformadora, dependerá en buena medida de que Izquierda Unida sea cada día más fuerte y esté explícitamente comprometida con la movilización social y la iniciativa política e institucional.
#SomosIU

Intelectuales izquierdistas y sus pusilánimes altavoces.

Estamos asistiendo, y quieren que lo veamos como meros espectadores, al insufrible espectáculo de unos “pensadores” teorizando, haciendo manifiestos como churros y demonizando todo aquello que no sea confluir con otros como ellos lo entienden, por que si no lo entiendes es tan fácil como mandarte un twitter y manipulando lo que dices te encasillan en sus represiones oníricas -¿verdad Alberto Garzón?-.

No utilizan la misma clase de filibusterismo político los intelectuales izquierdistas o pagafantas del sistema, los hay de todos los sitios, venidos desde los años de plomo de Italia hasta de los múltiples viajes por distintos partidos comunistas del estado español siempre con el aúrea de ideólogo; oportunistas, arribistas y algunos de ellos al servicio de la oligarquía que no para de montarles chiringuitos. Sesudos ideólogos que nunca estuvieron en la lucha por un convenio justo o en un piquete a las puertas de un mercado central pero que desde el sillón de su casa dictan y juzgan.

Unos cuantos además son miembros de un selecto club presidido seguramente por Javier Solana, el club de justificar invasiones, masacres de civiles, golpes de estado, primaveras árabes, derrocamientos, y que con su beneplácito dan el visto bueno de la sempiterna “gauche divine”.

Ahora ya no hablan de lucha de clases, es la dicotomía arriba-abajo pero no desde el punto de vista marxista, sino el del reformismo pragmático. Dicen reinventado la ideología como Manuel Monereo que “la prioridad ha sido y es el conflicto”, acabáramos Monereo se nos ha hecho teórico del “entrismo y el foquismo”, es lo que pasa cuando se confunde táctica y estrategia.

Este señor escribe un artículo para defender a IU apoyándose en el movimiento reformista Podemos, y alaba de forma un tanto vergonzosa al lugarteniente de Solana, el tal Santiago Alba Rico, y dándonos un recetario de cómo debe de ser el poder constituyente, como si fuera un capítulo de super-ratón, os acordáis de aquello de “no olvides mineralizarte y supervitaminarte” que repetíamos en la calle jugando como papagallos sin saber que significaba, pues parecido pasa con el poder constituyente. De verdad no me extraña que estemos en la situación que estamos.

Otros pagafantas hacen un manifiesto con una visión tan real de la sociedad española como la que tiene un ciudadano de la selva de Papua, y encima se permiten dar lecciones. Los eternos fracasados en todas las luchas, que las perdieron por su mal genio y cálculos teóricos errados como Chomsky,  y otros las ganaron para desgracia de la clase obrera italiana como Negri.

Este conjunto de pusilánime altavoces son los que pretenden ser los nuevos ideológos del amanecer de la izquierda y lo que están siendo es ser el hazmerreir de la oligarquía y de los poderes fácticos. Llamad a las cosas por su nombre, una casta se sustituye por otra, el nudo gordiano son la oligarquía y los poderes fácticos, eso es de primero de primaria.

Dejen de jugar a los guiñoles con la sociedad.

El problema que veo es que si les dejamos triunfar el erial que van a dejar va a ser un desierto y volver a construir sobre el desánimo que van a dejar entre la sociedad va a ser una tarea para dos o tres generaciones.

Corre, corre…atrápalo todo

good byeEl sábado pasado, 5 de julio, en el CPR de Madrid, hubo un momento, un lapsus, en el que creí no estar en 2014 en la calle Olimpo, sino en el 1980-81 en la Trini, fue una sensación pasajera de esto ya ha ocurrido, un déjà vu que dicen  los modernos, la de estar oyendo la defensa de un documento por parte del Coordinador General de Madrid, en la que lo que decía en la tribuna por los micrófonos poco tenía que ver con el documento que se llevaba a aprobación, algo similar a lo que hacía el entonces Secretario General del PCE, D. Santiago Carrillo, pero este creo yo con más clase para meterlas dobladas.

Si de lo que se trata es de entregarnos con banderas, armas y bagajes a Podemos, dígase, llévenlo a los órganos y dejen de gastar saliva y de hacernos perder el tiempo, sean respetuosos con el medio ambiente y no gasten más en folios; ahora bien, ni en política electoral 1+1=2 ni en la lucha de clases sin el apoyo de la clase obrera se consigue nada.

¿Se trata de hacer un Frente Amplio a la uruguaya?.

Siento decir que esto no es Uruguay, pero aún así ¡hágase!, pero el camino escogido y elegido va en dirección completamente contraria. Hay que sumergirse en el universo frenteamplista para ver que los derroteros que se están siguiendo, poco o nada, tienen que ver con la gestación de una coalición-movimiento que es lo que es el FA, donde cada partido, cada organización, cada corriente, cada segmento con identidad propia, es uno más y cada comité de base es soberano y donde a la dirección no se le ocurre ni una chispita meterse en lo que decide a nivel local un comité de base, y donde sus dirigentes no salen a decir chorrada por la boca como las tonterías de Alberto Garzón en el Mundo o las vuelta de tuerca de un si pero no de Eddy Sánchez en el CPR de Madrid.

Presiento no un salto al vacío, sino un salto a la nada de gran parte de las direcciones de IU, y una sensación de derrota de otra parte, coincidiendo ambas en la actitud cobarde y pueril del “no vaya a ser que esto funcione y nos quedemos fuera de juego”.

El actual Coordinador General, Cayo Lara, se permite acusar a la dirección de IUCM, su “sucesor” se mete con la federación de Extremadura, todo esto en la prensa para mayor gloria de los dos, pero ni uno ni otro dan explicaciones en la misma prensa de qué ha pasado o está pasando en el Grupo de la Izquierda Unitaria Europea y ni uno ni otro piden disculpas por lo que dijeron, hicieron, acusaron y manipularon contra la dirigente regional de Madrid, Libertad Martínez.

Ahora ya no importan las siglas, ni las banderas, ni la historia, y mucho menos el Bloque Social de Progreso, ahora lo llaman bloque social político como si hubieran inventado algo nuevo, ahora o eres menor de 40 años o eres casta, o tienes carrera universitaria o eres casta, o participas en asambleas-pajarito o eres casta, o te mueves en la nueva progresía o eres casta; en fin sólo pido respeto con la organización, con la organicidad, con la centralidad del proyecto de transformación, con las personas que siguen creyendo en ello, y se lo pido a los que no creen en marcas ni en siglas, pero también a quienes nos están transmitiendo sensación de derrota y no quieren que hayan voces malsonantes ni discordantes.

Frente a la vacilación de la Dirección Federal. Reivindicar IU

somos iuEl martes 17 de junio, 94 representantes del colectivo de reflexión y acción de IUCM #SomosIU, participaron en un encuentro de debate sobre los resultados de las elecciones europeas del 25M y la estrategia de intervención política de IU en el próximo periodo. La reunión partió de un amplio documento en el que se analizaba lo ocurrido el 25 de mayo y se avanzaba una propuesta política y programática para Madrid.

Una consideración previa, que se vio ratificada al término de la reunión por las personas asistentes: hacía mucho tiempo que no asistíamos en IU a una reunión en la que el debate plural concluía con un diagnóstico compartido y una reivindicación de IU estrechamente vinculada a la viabilidad de su propuesta política. Una reunión en la que todas las personas que hicieron uso de la palabra destacaron el aturdimiento y el despiste de la dirección federal en la gestión del resultado electoral.

El documento presentado parte de varias reflexiones: la singularidad de las elecciones europeas, lo que no debe obviar las tendencias de voto registradas; la abstención estructural, que debe preocupar a IU en tanto que fuerza con vocación de mayoría; y las características de una campaña que no necesita de grandes estructuras de organización en todo el país y sí de aprovechar bien las potentes herramientas de comunicación.

Los resultados, los ya conocidos: notable varapalo al bipartidismo, del que no se puede decir que fuera derrotado, pero sí noqueado; opción fallida del nacionalismo moderado en su coqueteo independentista, que le ha costado ceder ante el nacionalismo más radical; crecimiento pero menos de UPyD, quizás frenado por la presencia de Ciudadanos; excelente resultado de una formación de nueva creación como “Podemos”; notable crecimiento de IU, aunque no haya sido capaz de capitalizar en mayor medida el hartazgo de buena parte de la sociedad hacia las políticas de austeridad.

El resultado de IU guarda relación directa con la imagen, discurso y estrategia de campaña que puso en marcha la dirección federal. Puede afirmarse, sin temor a equivocarse, que el resultado emerge por encima de una mala campaña (pedíamos el voto a un sector de la sociedad con mensajes profundamente sectarios) y gracias al esfuerzo de la militancia y el crédito que todavía atesora nuestra marca corporativa (IU). Es una maniobra de distracción apelar a una u otra política de comunicación, porque en campaña la opinión que de nosotros tiene la ciudadanía es la que se deriva, fundamentalmente, del mensaje de sus portavoces a través de los grandes medios de comunicación, es decir, del coordinador general y el primer candidato.

Si desafortunados fueron los mensajes centrales de la campaña, caótica fue la gestión de los resultados. Se pasó de la convulsión de la noche electoral (“hay que coaligarse en todos los sitios con Podemos”) a la desconfianza y el rechazo tan solo una semana después (“no compartimos buena parte del discurso de Podemos”). Hemos asistido a una conducta errática y vacilante en la dirección federal, atrapada por una agenda política que no elaboraba ella. No ha sabido situar a IU en el nuevo escenario político y cuando lo ha intentado ha ofrecido una imagen antigua, desfasada e insolvente. Por eso, en la reunión de “SomosIU” se hizo especial hincapié en la reivindicación de IU como una formación de izquierdas, participativa y fuertemente comprometida con un proyecto de transformación social. Una formación abierta al diálogo con la sociedad y cuanto en ella se mueve, pero siempre con la propuesta política como herramienta imprescindible para el acuerdo.

Las cerca de 100 personas que asistieron al encuentro de “SomosIU” valoraron la reunión, expresaron su satisfacción con el desarrollo y la eficacia de la misma y anunciaron su voluntad de asistir a nuevas convocatorias de reflexión e intervención política en los próximos meses.

Nueva web de IU Perales de Tajuña

web iuSiguiendo con el encuentro de Comunicación que IUCM celebró allá por el mes de marzo, y en el cual entre otras cosas se propuso unificar cabeceras, mensajes, y se editó para tal evento y para todas las Asambleas de IUCM un manual sencillo de cómo montar una página web a partir de wordpress, en nuestra Asamblea nos pusimos manos a la obra y hemos parido esta página a la que intentaremos dotar de todo el contenido que nos sea posible a todos niveles, máxime teniendo en cuenta que en nuestro pueblo somos la única organización que posee web y twitter, y que junto con el facebook hemos constatado que son visitadas asiduamente por un número regular de personas.

Decir que en aquel encuentro sólo se dieron pinceladas generales de cómo deberíamos enfocar nuestras páginas y darlas una uniformidad en cuanto a imagen, pero que cada asamblea como no podía ser de otra manera, es libre de colocar en sus páginas aquello que considere más oportuno.

Nuestro trabajo así ha quedado reflejado, y por supuesto, dar muchas gracias a quien nos ha ayudado y aconsejado por todos los canales posibles.

@Replicante_0