“IU no se disuelve en Ganemos. Alguien se ha precipitado”

somos iuEl espacio de reflexión y debate ‘SomosIU’ advierte que la organización, las/os candidatos y el proyecto de IU no pueden quedar en manos de unas cuantas personas que se pronuncien a favor de diluirse en Ganemos.
 
SomosIU, espacio de reflexión y debate de IUCM, que apoya la candidatura de José Antonio Moreno y Raquel López en las elecciones primarias que celebra IUCM, ha manifestado en una declaración pública, que nadie, salvo los órganos de dirección y la militancia, puede decidir sobre la organización, el proyecto y la representación institucional de IUCM. La decisión de algunos militantes de la organización de sumarse a la iniciativa de Ganemos para recoger 30 mil firmas e impulsar una agrupación electoral, además de anular la capacidad de los partidos de actuar como tales en el interior de la plataforma ciudadana, precipita una nueva formación política que, salvo acuerdo de coalición que sus portavoces niegan, competirá con Izquierda Unida en las elecciones municipales y quizás en las autonómicas.
 
De esta forma, afirma SomosIU, quienes el martes en el acto de presentación de Ganemos aceptaron como militantes de IU la estrategia, metodología y fórmula electoral de las llamadas candidaturas ciudadanas en Ganemos, frente a la decisión de IUCM de elegir en primarias a sus cabezas de lista, elaborar su programa electoral y definir su estrategia política, deberán elegir en que lado del proceso de diálogo y construcción de una alternativa política y electoral se sitúan. “No estamos dispuestos a aceptar que la identidad y trayectoria política de IU se ventilen en una tertulia de televisión o en la intervención arbitraria de algunas personas en un acto de Ganemos”, defiende SomosIU.
 
En opinión de este espacio de reflexión y debate de IUCM, vivimos tiempos de incertidumbre política y electoral. Entendemos pero no compartimos el vértigo que lleva a alguno de nuestros dirigentes federales y madrileños a sortear las dificultades por las que atraviesa IU a golpe de movimientos convulsos y erráticos, diluyendo el proyecto de IU en una candidatura ciudadana de imprecisa naturaleza política y abierta hostilidad hacia la militancia partidaria. “IU nació para impulsar la convergencia política y social de la izquierda, como el mejor medio para hacer avanzar los programas de cambio y transformación. En esa convergencia seguimos creyendo y por ella seguiremos trabajando. Lo que anteayer decidieron algunas personas de IUCM en Ganemos hace añicos el proyecto de IU y lo combatiremos con todas nuestras fuerzas. IUCM debe participar en las elecciones sola o en compañía de otros, pero nunca renunciando a sus siglas, identidad y proyecto político. Eso únicamente pueden decidirlo sus militantes en una asamblea o en un referéndum”, concluye SomosIU.
Fuente: SomosIU

La queja del infractor

Falta de tacto, o peor prepotencia, es lo que se hizo en la última reunión de la Presidencia Regional, que cuando todavía se estaba discutiendo el proceso de Elecciones Primarias en IUCM y no se había votado si ese proceso se llevaba a cabo, alguien decidió que las decisiones colectivas en los órganos de dirección, son casta y cosas del pasado, y que lo que farda y mola en los tiempos del mesías es salir en los medios de comunicación, y para ello no dudó en filtrar a esos mismos medios y a algún que otro “periodista” botarate que ella, la media naranja del mesías, iba a ser la estrella emergente de “la cosa”. Lo dicho falta de respeto a los órganos, y sobretodo a la militancia.
Por eso hago mío lo que desde Somos_IU se dice en estas líneas:

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A un teórico con sábana.

Artículo publicado por Ángel Pérez:

En las últimas semanas he tenido oportunidad de leer en la red algún artículo de un escribiente que se hace llamar Marat.
Me resultó curioso desde el principio esa forma de expresión que quiere emular el estilo de algún clásico de la literatura revolucionaria del XIX. Pretende ser claro, mordaz y, por supuesto, insobornable. Lo cierto es que lo consigue. La ventaja de ser anónimo permite una valentía a la medida que demande la situación. Y presupone que la realidad desnuda del sujeto pierde mucho.
La interminable perorata de lugares comunes y frases de plantilla, que extrae continuamente de esa forma tan “ilustrada” que comienza siempre por “como escribió Fulanito” o “dijo Menganito”, demuestra una erudición y dominio de Wikipedia ciertamente descomunal, aterrizando siempre en el mundo de los vacíos políticos más desoladores.
Vaya por delante que valoro el esfuerzo de este nuevo Marat, por apilar citas y hechos de otros. Supongo que la aversión que me demuestra, le impedirá darme la satisfacción de poder conocer algún pensamiento, propuesta, hecho o intención de hacer algo por su propia iniciativa. Esto es ¿Qué piensa Usted? ¿Qué dice Usted?. ¿Qué hace Usted?.
Para dar base a sus calumnias, llama a dos personas sin su permiso. Uno el Sr. Medem, de su mismo estilo y por ello me permito obviarle. Con uno sobra. El otro, el Sr. Escudier, buen periodista y del que puedo decir que lo escrito por él en su libro y que usted cita, no es ni más ni menos que lo que yo mismo le conté en una conocida taberna tras el Congreso de los Diputados. Decir que su texto es una denuncia, informa realmente del nivel de las entendederas del lector, o sea, usted. Es lo que tienen los pusilánimes. Incapaz de ser usted mismo, pone a otro que haga la denuncia falsa. ¡Sr. Marat, por Dios!.
Tengo claro que alguna vez militó (o estuvo), en los ámbitos políticos en los que yo llevo 46 años, y tengo claro también que es de los que quieren gobernarnos desde fuera porque no pudieron hacerlo desde dentro. Forma parte de un selecto grupo de personas que nunca ganaron con argumentos una confrontación política y prefieren culpabilizar a los demás para no enfrentarse a su propia incapacidad.
En política y en los casinos, se defiende lo que se dice con la cara descubierta y se apoya o acusa con datos y pruebas que puedan ser contrastadas.
Marat (el de verdad), no hubiera participado en el motín de Esquilache para guardar su identidad en los malolientes y peligrosos callejones de Madrid. No Sr. Marat, es usted un falsario.
Quién pontifica y define y coloca a derecha e izquierda, juzga, condena e insulta a los demás no puede pretender aparecer como una aportación inteligente usando recursos de bellaco.

Yo me llamo Ángel, Pérez de primero y Martínez de segundo. Cuando digo algo lo defiendo y mantengo, si procede. Admito moverme en las contradicciones de mi vida y mi tiempo y por eso nunca cuadro el círculo ni lo intento. Usted, sí puede, porque todo su discurso importado prescinde de la realidad.
Es intemporal, vale para aquí y allá, en el siglo XIX y en el XXII.
Deje usted de arruinar la memoria de honestos pensadores y activistas con sus interpretaciones revoltosas de teclado y dormitorio. Bríndenos una sola idea en estos tiempos de derrotas ideológicas, políticas y sufrimiento social. Trabajadores, por cientos de miles, necesitan soluciones y vías para alcanzarlas y usted, los tiene huerfanitos, dedicado al onanismo pseudo-teórico y escondido bajo su cama.
Le quiero aclarar que si escribo esto, no es por su persona que a mis efectos no es, sino porque creo que sus escritos sólo conducen a la melancolía. Como tantos de los que usted critica, se disfraza de auténtico y lanza palabras y más palabras, sin una sola idea que sirva para algo en algún sitio en cualquier momento.
Yo también tengo un amigo intelectual, se llama Manolo y dice que “no hay cosa más risible y paradójica que un pollino con carrera”.
Y no tengo más tiempo para su súper héroe. Ni ahora, ni más adelante.

Suyo.

Ángel Pérez Martínez.

¿Tiene IU una agenda de trabajo?

Pues parece que la Dirección Federal de IU, sigue como pollo sin cabeza. Uno que no es creyente da las gracias a Dios, de que nuestra organización sea una Federación y no un marco centralista como quisieron hacer en la última Asamblea Federal y que la realidad social y política ha terminado por destruir; gracias a que somos una federación podemos tener una Dirección Federal mirando al tendido (de Podemos), y las Federaciones (la mayor parte de ellas) trabajando en el proyecto político, programático y organizativo de IU, y como no podía ser de otra manera mirando de soslayo si habrá ganemos, podemos o ya veremos… Sigue leyendo

Encuestas: no ignorar, no sucumbir

En democracia cuando no hay elecciones hay encuestas, y estas ofrecen datos que, sin constituir un tratado de ciencia, marcan tendencias que no conviene ignorar. La consolidación a la baja del PP como primer partido, las dificultades del PSOE para seguir presentándose como la alternativa, el ascenso imparable de Podemos, el estancamiento a la baja de UPyD, y la radical interrupción del crecimiento electoral de IU, son algunos de los cambios que indican las encuestas. Son tan rotundas las tendencias que su simple lectura produce vértigo.

Es tiempo de crisis y parece que de mudanza. Un amplio sector de la ciudadanía ha elegido una marca para confiarla el hartazgo que legítimamente siente ante tanto ajuste, recorte y desatino. Sobran, por tanto, las razones para que muchos sientan la necesidad de cambiar de aires, pero no me resignaré a dar por sentado que el cambio que apuntan las encuestas sea el deseado. Al menos, el deseado por las gentes de izquierdas.

Bipartidismo y crisis de representación

Advierten conspicuos opinadores del progresismo que el bipartidismo es un mal que debe ser combatido y derrotado. Pero ¿a qué se refieren cuando hablan de bipartidismo? Es esta una pregunta que exige una rápida aclaración, porque la historia de las democracias es un interminable trayecto de alternancia en los gobiernos entre fuerzas conservadoras y socialdemócratas –con sus matices en ambos casos-; es decir un partido mayoritario que gana las elecciones y gobierna y otro partido menos mayoritario que lidera la oposición, sin descartar gobiernos de coalición. Hasta aquí, nada que reprochar; es el juego de la democracia. ¿O acaso, no aspiran los ahora partidos minoritarios a convertirse en mayoritarios? Por tanto y como siempre, la respuesta está en el fondo no en la forma; la respuesta hay que encontrarla en el impulso de unas u otras políticas públicas que, eso sí, con demasiada frecuencia y especialmente en lo que afecta a los planes económicos, son pactadas por conservadores y socialdemócratas. De manera que la denuncia del bipartidismo ha de entenderse como la impugnación de un entramado político, económico y financiero con una agenda de acción institucional que viola las reglas de la democracia y atenta contra el bienestar de la mayoría de la sociedad. Una regla no escrita que con mayor o menor entusiasmo han tolerado los dos partidos mayoritarios. Lo que no quiere decir que Syriza en Grecia, por ejemplo, uno de los dos grandes partidos en la actualidad, pueda ser considerado parte del entramado que denunciamos.

En cualquier caso, es un hecho que en España vivimos una crisis de representación institucional tal como la hemos entendido en las últimas décadas. De las entrañas de las políticas de ajuste y recortes de derechos sociales y laborales que los distintos gobiernos han llevado a cabo desde 2009 -especialmente el del Partido Popular- ha emergido una nueva expresión de acción política que, de momento, parece contar con el apoyo de un sector creciente de la sociedad. Han convertido la comunicación en publicidad y el discurso político en eficaz propaganda. Han fabulado las soluciones en tiempos de crisis y lo han hecho ocupando un vasto territorio al que se han dirigido con lenguaje de fuerte empatía popular: casta, clase política, privilegios institucionales, secuestro parlamentario…Y todo ello con una apreciable presencia en los medios de comunicación.

Las encuestas reflejan que el experimento funciona y en consecuencia exige a sus promotores un acelerado proceso de reciclaje para concretar modelos de organización, construir discurso político y ordenar con la mayor racionalidad posible la potencial y, en ocasiones, desconcertante demanda. El impacto de las encuestas multiplica la irrupción de voluntarias/os para representar a Podemos en eventuales procesos electorales y sus perfiles no siempre logran evitar el contagio con la vieja política que su grupo dirigente quiere superar. Cosas de la democracia.

Qué hacer

Para quienes creemos más en las clases sociales que en las castas -excelente artículo publicado al respecto por Manel García Biel hace unos días- lo primero que debemos hacer es no ignorar la información que ofrecen las encuestas, tener en cuenta su impacto en las preferencias del electorado y actuar con la debida solvencia. Lo segundo, no sucumbir ante lo que yo entiendo “un seductor proyecto de la política mágica”, implacablemente acusador con las carencias de la democracia y sospechosamente ausente  del conflicto capital-trabajo.

Es verdad, que para la mayoría de la gente que le apoya, Podemos se ubica en el irisado mundo de la izquierda, a menudo atravesada de alternativas de refundación para modernizarla o simplemente para fracturarla. Casualmente, el electorado conservador sale ileso de tanto reciclaje progresista y mantiene su liderazgo en las encuestas. Lo que no es óbice para mirar hacia dentro y descubrir el amplio catálogo de errores que hemos cometido las izquierdas. En lo que me coge más de cerca, no puedo sino advertir del “estado de shock”, cuando no de  prolongado desvarío, en que se encuentra la dirección federal de IU tras las elecciones europeas del 25 de mayo. El resultado les ha llevado a la resignación, a modo de conducta errática en la presentación de propuestas varias para precipitar coaliciones, frenarlas o nombrar portavoces de la convergencia ubicados en la frontera.

Insisto, no se debe ignorar lo que indican las encuestas. Debemos analizarlas con el mayor rigor, convencidos de que IU es un proyecto que hoy opera en un escenario hostil, pero con larga vida por delante, a condición de que sea capaz de renovarse e interpretar en el nuevo tiempo las ideas y propuestas que dieron lugar a su nacimiento hace casi 30 años. Como escribió Cernuda en el poema “Peregrino”:

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto

Artículo publicado por Luis M. González, en Nueva Tribuna.

Manifiesto de #Somos IU: Izquierda Unida, un proyecto de largo recorrido

somos iuCuando después del referéndum del 12 de marzo de 1986 para decidir la entrada de España en la OTAN, la Plataforma Cívica aprueba una declaración política en la que se afirma que “…resulta imprescindible responder a esa profunda demanda social de cambio. Hace falta estructurar el impulso renovador existente en nuestra sociedad, dotándole de coherencia y de amplios apoyos sociales. Se trata de estimular, a partir de la sociedad civil, una agregación de fuerzas sociales y políticas capaces de definir una alternativa desde la cual pueda vencerse el cúmulo de residuos conservadores y de intereses corporativos en cuya órbita se mueve el gobierno actual. Todo ello en el marco de un amplio proceso en donde se articulen fuerzas sociales, políticas y culturales hoy dispersas para la puesta en práctica de un proyecto de transformación de la sociedad española”, se estaba anunciando el nacimiento de Izquierda Unida. Nada se dejaba a la improvisación. Se aprobó una declaración política de nueve páginas, a la que siguió el documento del Acuerdo Político para, finalmente, el 27 de abril de 1986 constituir Izquierda Unida como fuerza política alternativa. El 22 de junio tuvieron lugar las elecciones legislativas. Justo un año antes, la Conferencia Nacional del PCE, aprobó un documento político que sentaba las bases de la convergencia social y política en España.
Recientemente, y de manera singular, tras las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014, en las que IU multiplicó por tres su número de votos y escaños -si bien no pudo capitalizar mejor el hartazgo de la inmensa mayoría de la sociedad española contra las políticas de austeridad-, distintos sectores de la organización no esconden sus deseos de “avanzar hacia la convergencia con Podemos, renunciando si fuera necesario a las siglas IU”. Defienden estos sectores, que “las ideas son más importantes que las siglas” y no dudan en vincular el futuro de IU al desenlace de esta operación.
Quienes suscribimos esta declaración, creemos que las políticas para ensanchar el territorio de la izquierda transformadora, la necesidad de impulsar respuestas políticas y electorales amplias y unitarias, en definitiva, la voluntad de construir proyectos de convergencia son consustanciales a la naturaleza histórica y política de Izquierda Unida. La propia candidatura de la Izquierda Plural a las elecciones europeas es un ejemplo de lo que afirmamos. Somos conscientes de que movimientos como “Podemos”, que ha logrado un excelente resultado electoral el 25 de mayo, han de ser parte esencial de este diálogo político para una nueva confluencia social y electoral; se trata, sin embargo, de evitar iniciativas convulsas y no exentas de improvisación, que elevan retóricamente la mirada hacia un escenario imaginario, a partir de un inaceptable desprecio por la realidad cultural, política y organizativa de IU, de su afiliación y militancia.
Somos muchas las personas de IU que creemos en la vigencia de su proyecto político. Un proyecto de largo recorrido, cuya existencia no puede ni debe someterse a exámenes de temporada. No compartimos la impugnación estructural del sistema de partidos que distintas ‘voces alternativas’ y medios de comunicación -algunos de acusado perfil conservador-, han activado. Sabemos de la inaplazable necesidad de cambios en la renovación de la propuesta política, en el funcionamiento interno de los partidos, en su relación con la sociedad y con cuanto en ella se mueve, en la participación democrática de la afiliación. Pero la democracia no es compatible con aventuras populistas que niegan las fuerzas políticas actuales, como si las que aspiran legítimamente a relevarlas, fueran congregaciones marianas.
Izquierda Unida no puede hacer política con la agenda de otros. Debe tomar buena nota de la evolución social y política del país, de las grandes tendencias y demandas de la sociedad española. Debe ajustar permanentemente su discurso político, y hacer más permeable y abierta la actividad de su afiliación y la complicidad de la sociedad civil. Pero su organización, su estrategia, su proyecto y sus siglas no son negociables. Es más, estamos persuadidos de que la convergencia de ideas y programas para hacer más visible e influyente a la izquierda transformadora, dependerá en buena medida de que Izquierda Unida sea cada día más fuerte y esté explícitamente comprometida con la movilización social y la iniciativa política e institucional.
#SomosIU